
Y finalmente, un mes después ya puedo contarles mi experiencia de una boda polaca, o mejor dicho, de una boda polaco-española.
Empecemos pues con la llegada a Polonia… a Poznan ¡una hora antes de la boda! Y luego pa acabarla, lo que siempre pasa, mi maleta fue la última en salir y antes de eso sufrí de un breve interrogatorio por parte del policía polaco que revisaba los pasaportes, bueno ahí y en todos lados, pregunta tras pregunta, y me pregunto a mi mismo: mi mismo, ¿de verdad tendré cara de delincuente? Igual y si, pero que le pregunten a mi mamá y verán que les dice que qué bueno soy!!
Bueno, al tema, que salimos del hotel a la hora que ya empezaba la boda, el taxista llegó tarde por nosotros y ¡Dios mío! Que mal conducen! Era un taxista medio topo (dícese corto de vista) y que no entendía inglés (y nosotros, polaco, menos), ya no sabía si llorar o reír, pero la verdad es que me estaba ahogando de la risa, pero por dentro eso sí. Llegamos a la catedral y ya estaba empezada la misa, que una pequeña parte fue dada en español (lo cual quiere decir que de la mayoría no me enteré de nada, jeje). De cualquier modo fue muy interesante y terminó como terminan todas las bodas, salvo por un detalle. Los novios regalan flores a las invitadas a la misa,quienes a su vez, regalan flores a los novios, total, aquello por flores no queda…
Fuimos después al hotel donde se celebró la fiesta, una fiesta muy sencilla pero con un encanto bárbaro. Eran alrededor de 80 invitados, dispuestos alrededor de una mesa en forma de “U”, por los lados exteriores estaban sentados los invitados polacos, y por el interior, los invitados de España. Por cierto, la novia era polaca y el novio español. Fue una fiesta muy muy divertida donde el protocolo de las bodas de toda la vida no existía, si querías comías, si querías bailabas, podías salir un momento, vamos, que podías seguir un orden del tipo “como, bailo, bebo, como, bailo, bebo…” pero a tu ritmo. La comida te la servías tu solo, ya que servían bandejas con la comida y te servías lo que querías. De bebida había de todo, aunque proliferaron el vodka y los jugos. Sobra decir que los polacos llevaban la delantera a los españoles, de los cuales más de uno cayó fulminado muy temprano en la fiesta (subiendo als escaleras en cuatro patas, preguntando en recepción cuál era su habitación que lo habían olvidado... lo normal después de cogerte un pedo épico. Pero como la fiesta empezó por ahí de las 7 de la tarde, algunos tuvieron tiempo de subir a su cuarto, darse una ducha y regresar recuperados para seguirle. El caso es que yo la terminé por ahí de las 4 de la mañana y me la pasé como niño… en fin, una fiesta muy familiar y con amigos cercanos de los novios que me gustó bastante. Igual y me quedé corto en la explicación, pero es que si digo todo, no termino nunca, y escribirlo da bastante hueva, sinceramente hablando…
Al día siguiente, después de la comida salimos un rato por la tarde para conocer algo de la ciudad, una ciudad que se ve desde lejos que estuvo bajo un régimen comunista, pero que a la vez tiene un encanto que la hace muy atractiva. La verdad es que la ciudad me gustó mucho, aunque también es cierto que de repente te venía un vientecito bastante frío y ya no sabías dónde meterte. Muchos colores en la ciudad, una arquitectura muy sobria en sus formas, pero muy viva a la vez. Trataré de regresar a ver más no sólo de la ciudad, sino de Polonia, que nos han dicho que está muy bien.
Bueno amigos míos, por ahora los dejo que ya les hice muy largo el cuento, espero ahora ya poder escribirles más seguido y contarles más cosas de las que pasan por acá. Por ahora aprovecho un puentecín de 4 días y a descansar un rato J
Empecemos pues con la llegada a Polonia… a Poznan ¡una hora antes de la boda! Y luego pa acabarla, lo que siempre pasa, mi maleta fue la última en salir y antes de eso sufrí de un breve interrogatorio por parte del policía polaco que revisaba los pasaportes, bueno ahí y en todos lados, pregunta tras pregunta, y me pregunto a mi mismo: mi mismo, ¿de verdad tendré cara de delincuente? Igual y si, pero que le pregunten a mi mamá y verán que les dice que qué bueno soy!!
Bueno, al tema, que salimos del hotel a la hora que ya empezaba la boda, el taxista llegó tarde por nosotros y ¡Dios mío! Que mal conducen! Era un taxista medio topo (dícese corto de vista) y que no entendía inglés (y nosotros, polaco, menos), ya no sabía si llorar o reír, pero la verdad es que me estaba ahogando de la risa, pero por dentro eso sí. Llegamos a la catedral y ya estaba empezada la misa, que una pequeña parte fue dada en español (lo cual quiere decir que de la mayoría no me enteré de nada, jeje). De cualquier modo fue muy interesante y terminó como terminan todas las bodas, salvo por un detalle. Los novios regalan flores a las invitadas a la misa,quienes a su vez, regalan flores a los novios, total, aquello por flores no queda…
Fuimos después al hotel donde se celebró la fiesta, una fiesta muy sencilla pero con un encanto bárbaro. Eran alrededor de 80 invitados, dispuestos alrededor de una mesa en forma de “U”, por los lados exteriores estaban sentados los invitados polacos, y por el interior, los invitados de España. Por cierto, la novia era polaca y el novio español. Fue una fiesta muy muy divertida donde el protocolo de las bodas de toda la vida no existía, si querías comías, si querías bailabas, podías salir un momento, vamos, que podías seguir un orden del tipo “como, bailo, bebo, como, bailo, bebo…” pero a tu ritmo. La comida te la servías tu solo, ya que servían bandejas con la comida y te servías lo que querías. De bebida había de todo, aunque proliferaron el vodka y los jugos. Sobra decir que los polacos llevaban la delantera a los españoles, de los cuales más de uno cayó fulminado muy temprano en la fiesta (subiendo als escaleras en cuatro patas, preguntando en recepción cuál era su habitación que lo habían olvidado... lo normal después de cogerte un pedo épico. Pero como la fiesta empezó por ahí de las 7 de la tarde, algunos tuvieron tiempo de subir a su cuarto, darse una ducha y regresar recuperados para seguirle. El caso es que yo la terminé por ahí de las 4 de la mañana y me la pasé como niño… en fin, una fiesta muy familiar y con amigos cercanos de los novios que me gustó bastante. Igual y me quedé corto en la explicación, pero es que si digo todo, no termino nunca, y escribirlo da bastante hueva, sinceramente hablando…
Al día siguiente, después de la comida salimos un rato por la tarde para conocer algo de la ciudad, una ciudad que se ve desde lejos que estuvo bajo un régimen comunista, pero que a la vez tiene un encanto que la hace muy atractiva. La verdad es que la ciudad me gustó mucho, aunque también es cierto que de repente te venía un vientecito bastante frío y ya no sabías dónde meterte. Muchos colores en la ciudad, una arquitectura muy sobria en sus formas, pero muy viva a la vez. Trataré de regresar a ver más no sólo de la ciudad, sino de Polonia, que nos han dicho que está muy bien.
Bueno amigos míos, por ahora los dejo que ya les hice muy largo el cuento, espero ahora ya poder escribirles más seguido y contarles más cosas de las que pasan por acá. Por ahora aprovecho un puentecín de 4 días y a descansar un rato J
Aaaah, recuerdo cuando me dió por tener nostalgia... qué tiempos aquellos....
Parto con dolor
2 comentarios:
No dejes de visitar Krakovia.
La ciudad es muy bonita.
Los campos de concentración, una experiencia inexplicable, te hacen cuestionarte muchas cosas.
Si es cierto, yo conozco cracovia y es una maravilla. Y en cuanto a Auswichtz y Birkenau ta hacen vivir unos sentimientos únicos sin poder explicarlos.
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